PRECINCT 2099 — CÓDEX
Expedientes desclasificados del universo de Precinct 2099. El archivo crece con cada caso: lo que falta no se ha perdido — todavía no se puede contar.
Fichas de personaje

KADE KATANO
Detective al frente del caso Veyr. Reconstruida tras el derrumbe del túnel del distrito viejo: implante ocular con anillo ámbar, placa en la mejilla derecha, líneas neurales. La única integración total del programa Co-pilot que existe. Meticulosa, reservada, más testigo que salvadora.

ALMA
Inteligencia adiestrada por Precinct. Los demás agentes la llevan como implante de superficie; en Katano vive integrada en el tejido, sin interruptor. Proporciona contexto, escaneo y compañía que ningún manual contempla.

ROONEY BATTALLAM
Compañero de Katano. Sin un solo implante, ni el reglamentario: lo que no llevas no te lo pueden hackear. Paciente, sólido, mejor archivo viviente de la calle que cualquier base de datos.

CAPITÁN ITTETSU GENDA
Treinta años de servicio y un despacho con una lámpara cálida y una foto girada que nadie ve de frente. Administra la presión de arriba sin trasladarla entera a los suyos. De la última promoción que patrulló sin implantes.

ELIAS VEYR
El hombre que vendía la inmortalidad, hallado muerto en su ático sellado por dentro: sin trauma, sin toxinas, todas las funciones neuronales apagadas a la vez. Firmó su propio contrato de descarga ante las cámaras, como garantía del producto.

EL PERIODISTA
Llegó al caso por su cuenta, cruzando esquelas con registros mercantiles. Grabadora apagada a la vista: el gesto de cortesía de quien ya lo tiene todo grabado. Sabe palabras que no están en ningún parte oficial.

LA CUSTODIA
Administra el mundo digital donde viven las conciencias descargadas. Sospechosa oficial preferida de una ciudad con prisa. Su única defensa: pedir método. «Revise las pruebas otra vez.»

EL OPERARIO DE SANYA
Repara manos, ojos y memoria en una tienda sin nombre de un barrio sin cielo. Un solo implante, viejo y mimado: quien repara a los demás no se actualiza a sí mismo. Sabe más de lo que cobra.

DIRECTORA NAOKO SIEN
Cuenta muertos como traslados y sonríe como se firma: sin dejar huella. Para Kokoro, un cliente descargado sigue siendo un cliente. Su vocabulario no contempla la palabra baja.

EL ESCOLTA DE VEYR
Doce custodiaban el ático y ninguno vio nada. Este fue el único que no se quedó quieto. Implante de combate barato en la muñeca, de los que se borran solos camino del laboratorio.

EL AUDITOR
La voz del gobierno electrónico cuando el gobierno quiere algo. No tiene cara, tiene plazos. Comunica conclusiones antes de que existan las pruebas.

LA NIÑA DE SANYA
Un brazo protésico demasiado grande y ningún miedo. Conoce las puertas que no salen en los mapas y a quién abrírselas. En Sanya, las noticias van por delante de una — y ella va por delante de las noticias.
Distritos de NeoTokio


CIUDAD ALTA
Las torres donde la ciudad se mira a sí misma: corporaciones, áticos sellados y el cuartel de la unidad Precinct aguantando entre gigantes de cristal. Aquí la lluvia cae limpia y ordenada.

DISTRITO FINANCIERO
La sede de Kokoro Digital y el resto de nombres que gobiernan más que el gobierno. De día, contratos; de noche, cordones policiales que no salen en las noticias.

KANDA
El mercado viejo. Caldo al amanecer, jengibre y plástico mojado, y un puesto de seis taburetes donde el cocinero sirve sin preguntar. Las noticias corren aquí más rápido que los drones.

SANYA
Borrado de los mapas oficiales hace veinte años; el barrio devolvió el favor. Neón de segunda mano, piezas rescatadas y el único cielo de NeoTokio sin drones. La ciudad de arriba tira; Sanya repara.

LOS MUELLES
Puerto, carga y contrabando. Territorio de los Red Hookers, que mueven tecnología ilegal y no tocan los implantes médicos: dicen que trae mala suerte.

DISTRITO TECNOLÓGICO
I+D, realidad virtual y la Resistencia Digital vigilando desde dentro. Si algo se compra en el mercado gris, aquí se supo antes.

CIUDAD VIEJA
Lo que la reconstrucción no llegó a tocar: calles bajas, farolas averiadas y una belleza cansada. Territorio de los Salvajes y de todo el que prefiera que la ciudad no lo mire.

EL GUETO SINTÉTICO
El barrio donde la vida artificial eligió agruparse para defender sus derechos. Ventanas iluminadas en frecuencias no humanas y una comunidad que la ciudad censa mal a propósito.
Facciones y corporaciones

UNIDAD PRECINCT
División contra el delito de alto impacto tecnológico, nacida del Pacto. Acceso a lo clasificado, presupuesto de lo justificable, y la tecnología Co-pilot en cada agente que la acepte.

KOKORO DIGITAL
Vende la continuidad: la conciencia a una nube al morir. Sus contratos abarcan la clase alta y política de medio mundo. Cinco de sus clientes protagonizan el caso 01.

RED HOOKERS
Contrabando y tecnología ilegal con código propio: los implantes médicos no se tocan. Dicen que trae mala suerte. En los Muelles, la superstición es la única ley que nadie incumple.

LOS SALVAJES
Luchan contra las corporaciones desde las calles bajas. Llevan un mes demasiado callados, y en NeoTokio el silencio de una banda es un dato policial.

RESISTENCIA DIGITAL
Vigilan la privacidad desde dentro del sistema que la amenaza. Juran que alguien compra acceso interno de Kokoro en el mercado gris. Juran mucho. Aciertan más.

LAS OTRAS TORRES
El resto del skyline: ciberimplantes, vigilancia privada, logística y mejora genética. Gobiernan más que el gobierno y pleitean entre ellas como naciones.
Worldbuilding
Leyendas y lugares

KAELA
El grafiti del ojo encapuchado que las autoridades borran y Sanya vuelve a pintar. Filtra lo que las corporaciones entierran; jamás ha reivindicado un muerto. Media ciudad le reza sin conocer su cara. Quizá por eso sigue viva. Quizá por eso es varias.

EL CAZADOR DE DRAGONES
Derribó a los intocables de las megacorporaciones y desapareció. Unos dicen que era un ex-agente arrepentido; otros, que algo construido para pelear. Se le cree muerto — «apagado», como se muere en el ciberespacio. En los bares del Valle apuestan a que un proceso suyo sigue vivo, esperando.

EL VALLE DE LAS SOMBRAS
La fábrica abandonada donde se desecharon los primeros sintéticos. Tres generaciones de máquinas oxidándose en paz, y encima, dicen, gente que eligió vivir sin cámaras. Los mapas no lo recogen. Los rumores no lo sueltan.